TRANSCRIPCIONES DE ENTREVISTAS

LLEVADAS A CABO EN CABO ROJO DURANTE 1985-1986

 

Entrevistador: Ángel R. Ramírez Arroyo

Entrevistado: Ovidio Marty (n. 1909—m. 1996)

 

“Debido a la huelga que se desató en las salinas de Cabo Rojo allá para los años 1938 al 39, me cupo el honor de ser el primero en llegar a la costa. Cuando había los rumores que la policía había macaneado a unos obreros y que los obreros en defensa propia agolpearon a dos policías. Fui personalmente a la oficina del licenciado Pedro Nelson Colberg y a invitación mía, lo convidé a que me acompañara a la costa el cual accedió a complacerme. Fuimos en el carro de él. No pude apearme del carro por concepto del concejo de Nelson porque el policía Andrés Vélez le dijo que si yo me apeaba del carro a oponerme al maltrato que ellos estaban cometiendo con la huelga, de en las casas, porque estaban registrando las mujeres por los senos, que si yo trataba de oponerme a eso entonces el me iba abalear. El licenciado Pedro Nelson Colberg me aconsejó que me quedara en el carro y volvíamos otro día, el cual yo acepté. Después cuando se llevaron los obreros de la costa al juicio en la corte municipal de Cabo Rojo que presidía Don Montalvo Guenard, el licenciado Montalvo Guenard, Don Pancho como le llamaban y los sentenciaron… Cuando los montaron en la guagua de la policía, en mi carro con 6 nacionalistas vigilamos a estos obreros cuando los llevaban para la cárcel de Mayagüez. Fuimos a 40 pies de distancia de la policía, hasta que no entraron al último obrero a la cárcel no nos despegamos de allí… Entre ellos Faíto Vélez y Julio Camacho, nos conocieron la policía, nos miraban mal, pero ante la actitud de nosotros… Nosotros lo que queríamos es que no se fuera a abusar de ellos en el camino y así paso, no se abusó. Pués, regresamos a nuestro pueblo de Cabo Rojo satisfechos de la obra que habíamos hecho. Esos trabajadores de la sal, según conversaban conmigo y Fernando Álvarez, ellos heredaron de sus padres ese trabajo en las salinas. Según los padres iban poniéndose viejitos pues ellos ya se sentían hombrecitos y heredaron eso y después cuando se paraba la sacada de sal… En tiempo muerto lo dedicaban en sus cantitos de terreno a sembrar maíz porque en la costa cuando caía un aguacero era como caer oro, porque con un aguacero tenían pa’ tres meses de cultivo y así se desarrollaba eso.

 

Una vez vinieron hasta Cabo Rojo, pero eso fué en el 1932. Venían más de 600 con machetes pidiendo trabajo. Este pelotón de obreros lo comandaba Fernando Álvarez. Entonces la policía intervino y evitó que entraran al pueblo, pero en una actitud pacífica, la policía los convenció y entonces fue un grupo de ellos, una comisión de ellos, a hablar con el alcalde y el alcalde [Herminio Flores Rodríguez] les hizo recomendaciones, que la situación se iba a arreglar, que volvieran otra vez a sus hogares y los obreros creyeron en eso y Fernando accedió y después en la costa se vieron bajo la élida del Partido Popular, pués se vieron los obreros un poco ayudados… En el ’40 ganó el Partido Popular. Esto es cuanto tengo que decirte. Siento no poderte decir más.”

 

Entrevistador: Ángel R. Ramírez Arroyo (A. R. A.)

Entrevistado: Andrés Camacho Hernández (A. C.), n. febrero 1889 en El Corozo, m. 1987 en Boquerón (hijo de Sandalio Camacho Acosta, n. 1860, obrero salinero del Corozo).

 

  1. C.: “Y el saque de sal? Pues eso se cambió por distintas…Porque hubo hasta huelga… Hubo ahí hasta huelga porque sucede que los tiempos eran malos y las necesidades hacían entrar la gente por donde ellos querían y sucede que en todas las compañías trabajaba la gente un poco regular y vivían de la finca, sembraban, daban su tercera y los tiempos que pasaban mas malos cogiendo fiao y las tienditas aguantándoles como dice el refrán, pa’ que se grave bien, le aguantaban que las cosechitas pagaban.”

 

  1. R. A.: “Como trabajaban la sal?

 

  1. C.: “La sal? Eso era por ajuste, trabajábamos primero a 2 chavos la carretilla, a 2 por 5. Y trabajábamos hasta chavo y cuarto, el ciento de carro por $1.25, que eso daba pena, terrible, por $1.25, pero en eso iba cambiando de dueño.”

 

  1. R. A.: “¿Cual fue el primer dueño? ¿Usted sabe?

 

  1. C.: “Eso era cuando los primeros dueños, entre los Colberg y Don Arturo Bravo. El que yo conocí primero aquí en las salinas fue a Don Juan Colberg, como dueño y fue mayordomo también.”
  2. R. A.: “¿Y Carrera?”

 

  1. C.: “Ah! Carrera lo estoy dejando pa’ último. Que ha sido lo mas malo del mundo!”

 

A.R.A.: “¿Y los Esmoris?

 

A.C.: “El asunto de Carrera fueron poco a poco, quitaron el bien de la siembra y tirando la gente a las orillas, sacándolas de las fincas y tirándolas a las orillas… Entonces la gente no tenía otro ambiente y se sometieron, después que fueron cambiando los tiempos y fueron cambiando los gobiernos, y entonces hubo la huelga, que hubo hasta pedrá en los tristes guardias que no tenían la culpa porque eran mandados por el gobierno, se puede decir…Sucede que Carrera fue quitando todo el bien posible que había dentro de la finca.”

 

[A.R.A. le enseña un retrato del molino en las salinas a Camacho.]

 

A.C.: “Ah! El molino de viento! Un hombre ganando 50 chavos, estaba las 12 horas ahí, y llenaba… Como el molino camina con el viento no tenía que hacer si no limpiar la zanjita, y eso… Pero le voy a decir una cosa, entre las compañías mas malas no ha habido otra más mala que Carrera y Hermanos. Si, Carrera y Hermanos, porque sucede que Florentino, que era el principal, que lo tenían como el principal de la junta de Carrera, era muy terrible, era muy aguantón pa’ los pagos del ofrecimiento, cuando se iba a la huelga, y hubo veces que la gente sufrió mucho aquí, pero con eso y con to’ le ganamos la huelga…Pero como quitaron el bien de tala, quitaron el bien de criar, no dejaban criar a nadie.”

 

A.R.A.: “¿Y los barcos?”

 

A.C.: “Ah! Entonces ellos después que ellos compraron aquello, vendieron sal pal extranjero, pa’ Cuba, en barco… Yo fuí lanchero de cargar del muelle a abordo. Yo trabaje 11 años en las lanchas, por mano de un amigo que me metió a las lanchas… Era donde mejor se vivía, porque uno cargaba el barquito y 200 quintales que le tocaran, era a 3 pesetas los 200 quintales… 25 y 30 centavos, uno se ganaba ya las 3 pesetas. Así era que se vivía, y de esa manera y con la ayudita de las talas, pues había una ayuda… Pero como Carrera quitó todo, en eso fue entrando a cambiar también el gobierno, que fueron entrando las carreteras a cogerla con troces aquí, la sal a cargarla por troces, por la carretera,  la huelga terrible que hubo… Y ellos compraron las salinas en el 1917. Y las compraron con 26 cuerdas también escritura’ y después englobaron todo eso por ahí. Yo no sé, eso fue terrible, así es que hasta ahí me puedo acordar, que de todas las compañías que trabajaron en mi tiempo, y yo trabajé, fue la compañía mas terrible que se ha encontrado en la jurisdicción de Puerto Rico.”

 

A.R.A.: “¿Y los Esmoris?

 

A.C.: “Ah! No. Yo conocí a Don Arturo Bravo y Compañía con Don Sebastián Cabrera y los Carrera compraron en compañía con Don Bartolo Cabanillas. Ahora, en eso de Don Sebastián Cabrera, este estaba con Don Vicente Estrella… Nosotros no sabíamos nada, yo no fui ni a la escuela pa’ poder…”

 

 

Entrevistador: Ángel R. Ramírez Arroyo

Entrevistado: Aurelio Ramos Ramírez (A. R. R.), n. 1912—m. 1996

 

A.R.R.: El nombre mío es Aurelio Ramos Ramírez. Yo soy de Lajas y nací en el barrio Pargueras. Empezamos aquí como cuando le dije, teníamos una unión con Julito Camacho, que era el presidente de la unión aquí. Cuando la huelga, esa, pues nosotros ganábamos 65 centavos y le pedimos un aumento de 5 chavos a Carrrera y entonces Carrera se nos negó y entonces trajo 25 personas rompehuelgas de Las Arenas a 3 pesetas, 10 chavos más que lo que nosotros le pedíamos, entonces Julito como temerario y como presidente de la unión no estuvo con eso. Nos reunió a nosotros. Nos reunimos ahí, en la cruzada de la escuela y entonces ahí los esperamos. Al estando esperando allí como ya iban a ser las 6 de la mañana, entonces Julito me mandó a abrir los molinos… como yo era molinero embalé a correr por ahí y llegue allá entripao de sudor desde el Corozo hasta… Desde el Combate, de acá de las escuelas hasta allá, hasta el Corozo, y cuando yo que estoy arriba soltando la cadena de la molineta pa’ que caminara, pués llegó Santos Colberg, administrador de las salinas y se creyó que yo estaba engrasando y me vió bañao en sudor y me dice, no engraces na’ y tranca el molino  y vete que ha pasado la debacle. ¿Y que pasó padrino? Que allá Julito con un paquete de gente cogió a la policía y la policía le cayó a tiros y ellos a pedrás han golpeado a la policía y ha pasado la debacle. Y yo me vine juyendo porque a mi también me dispararon, dijo él… Ah! pués mire, yo estoy sudao. Yo estaba abriendo la zanja…No te apures… Y vete que tú ganas el día, y me pagaron la semana.”

 

A.R.A.: ¿Y los primeros dueños?

 

A.R.R.: “Por eso, te estoy hablando de Carrera y Hermanos cuando eran dueños, cuando era propiedad de Carrera y Hermanos, Don Llillo, Don Florentino, Don José, Don Aurelio, ellos eran los primeros dueños, los capitalistas españoles. Entonces pués me vine. Y yo que estoy en casa en una reunión cuando esto se llenó. Esto había aquí como 50  o 60 carros de la policía y motoras… Con rifles y carabinas, y empujando a la gente, y abofeteando, y echándole mano y llevándolos a los carros, andaban con Santos Colberg en el carro para que señalara a los que estaban y a todos los que nos tenían ganas, aunque no estuvieran allí, porque nos tenía ganas a todos, los empujaban… Y ese tirando piedras, y ese tirando piedra, pa’ dentro a empujón y a bofetá pal carro… Pues llegaron, recogieron 28, entonces cuando llegaron donde mi él dijo, “No. Ese no estaba, ese estaba trabajando,” y me salvé… No llegue a ir a la cárcel, pero los demás 28 los metieron a la cárcel. Entonces como le dije ahorita, el nacionalista Ovidio Marty cogió dos carros a las 6 de la tarde, que los sacaron de ahí, para llevarlos a la cárcel de Mayagüez. Cogió dos carros de nosotros con la policía en el medio y a los dos carros de nacionalistas, uno atrás y otro adelante, escoltándolos hasta que llegamos a la cárcel… Cuando llegó allá, le dijo a los cabos de cárcel, Dios libre al que me toque a un caborrojeño de esos… Entonces allá había uno llamado Ánglero, de la Pileta, que era guapísimo, peleaba, mataba… Y entonces allá comenzó a romper patas de catre y armó a varios y los puso en esquinas, y dijo “El que venga a tocarlos le entran a palos..” A ellos los tuvieron allá 22 o 24 días, entonces Nelson Colberg, que en paz descansé, en un caballo por La Tuna y por La 22, por allá buscando fiadores… Después al tiempo se celebró el juicio y le echaron a 2 meses y a 1 mes y medio. La policía la esbarataron a pedrá y fue como le dije ahorita, el día antes del motín, el guardia Camacho le había dado una bofetá a Tito que lo mando limpio fuera de la tienda y entonces le dijeron a Tito que ahí estaba el guardia, “haber como yo me desquito con ese…” Dicho y hecho, cuando vió que el guardia cayó al piso, que le dieron una pedrá en los granos, y cayó al suelo, allí lo aprovecharon a pedrá. Entonces así moribundo, Tito cogió una piedra grandísima, como de 10 libras para romperle la cara, le escupió la cara al guardia, “fregao, ésta fue por una bofetá que me distes ayer abusivamente en la tienda de Olimpia.” Y le mandó con la piedra, pero el hombre moribundo como estaba puso los codos y los dejó blanco en el hueso, pelao! Si el no tiene esa habilidad, lo mata. ¡Le hubiera espacharrao la cara!”

 

A.R.A.: “¿Y como trabajaban la carga de sal?”

 

  1. R. R.: “Se llenaban los sacos a mano, con pala, entonces en carros de bueyes se llevaban hasta la orilla del muelle. Entonces en la orilla del muelle una vagonetas lo echaban a bordo de las lanchitas a vela, pa’ llevarlas a bordo de los barcos, como el Moreno Campos, que venían a buscar sal. El Moreno Campos cogía 12,500 quintales. La Pocajantas 1,500, La Patria 1,200 y la Clemencia se le metían 3,000 quintales. Del 1936 pa’ ca’, del ’40, la sal se la llevaban pa’ la Isla en esos barcos.”

 

A.R.A.: “Me dijo Don Andrés que la llevaban para Cuba”

 

A.R.R.: Llevaban pa’ Cuba. Esa vez que yo fuí, que yo le dije de un bergantín de 5 palos de vela, que recogía la sal de todas las salinas, estuvo un mes ahí cargando… En un mes barrió las salinas y no dejó ni un grano de sal.”

 

A.R.A.: “Había un camión de un tal Juan que la llevaba para San Juan”

 

A.R.R.: “Si, éste… Caramba, como se llamaba… don Juan de las Arenas… Ángelo Ramírez era uno y Juan Acosta era el otro. Ellos la llevaban por tierra en troces de 125 quintales. Y Don Victor Montalvo era otro que también la llevaba en troces, por tierra, pa’ la Isla. Entonces para en esos tiempos muertos, pues nos ponían a limpiar terrenos en la finca con azada y pala, trabajábamos 12 y 14 horas por 50 centavos.”

 

A.R.A.: “¿Por dónde sacaban la sal, Bahía Salinas o Bahía Sucia?”

 

A.R.R.: “La sacábamos de las salinas del Estado, la Fraternidad, la sacábamos de las salinas de Punta Águila y en las salinas del Corozo, Candelaria, y en Peñones, que ya no existen. Están abandonadas… Esa sal se sacaba a 2 chavos y a 1 chavo y medio la carretilla. Usted tenía que trabajar… Tu debistes oír mentar el nombre mío. Yo era de los número uno aquí!… Cuando yo me ganaba 2 pesos, había gente que se venía con 3 pesetas y 80 chavos… Yo era de los más que cargaba, y también estaba Che. Vélez, que murió, y Pedro Hernández (El Burrito), que murió, y Simplicio Hernández, el hermano… Nosotros 4 hacíamos el numero 1… Nosotros sacábamos siempre 200 carretillas, 180, y hasta 210 carretillas llegamos a sacar diarios!… pero yo digo, era de la 1:30 de la mañana hasta las 6 de la tarde del otro día! Trabajar… Trabajar día y noche pa’ 2 pesos!”

 

A.R.A.: “¿Combate? ¿Cerca del Puerto Angelino… Dónde era eso?”

 

A.R.R.: “Pues ahí! Aquellas son las que… En Puerto Angelino, eso queda aquí, al lado de las salinas del Corozo que son pegás al Combate.”

 

A.R.A.: “ ¿Y eso es hondo pa’ los barcos?”

 

A.R.R.: No, pero los barcos se quedaban afuera. Se quedaban como a 3 o 4 millas afuera. En goletas de 2 palos y de 3… La Eloísa, era de 3 palos, la Pocahontas, Patria, Guillermito y la Clemencia eran de 2 palos.

 

A.R.A.: ¿El petróleo afecto a bahía Sucia?

 

A.R.R.: Le afecto una vez allí. Pero lo que mató fue manglar y peje.”

 

A.R.A.: ¿Seguirán las salinas?”

 

A.R.R.: Si quiere que te diga, eso esta dañado allí. Porque entonces como se trabajaba con rastrillo, pala y carro de mano, estaban siempre los cristalizadores duros. Pero ahora como son máquinas pesadas de esas diesel ha lastimado el piso y esta podrío, ahí, lo que sacan es una sal demasiado fea, no es como se sacaba antes que era una sal fina y cristalina… Tienen que estarla lavando y haciendo 20 cosas. Resulta, que hay un americano y le dijeron que hay un salinero viejo que es Aurelio Ramos… Y entonces yo le dije, “Mr., Pa’ que usted me busca?” Y el dice, “Me dijeron que usted es un salinero que entiende, a ver si me dice como se preparan estas salinas.” Y le digo yo, “¿ Cuáles salinas?”… “Los cuadros.” “ No, estos se llaman cristalizadores que nombramos nosotros. Los cuadros son cristalizadores, como se cristaliza la sal que es el nombre…” “Si usted quiere y me dice donde se saca el barro…” “No hay que hablar,” entonces fuí y me estuve al menos tres semanas… “Pa’ que me entrenes esta gente como se prepara el barro y la arena…” “Esa arena no sirve… Allá en Puerto Angelino, en el Monte Hicaco hay unos hoyos que la arena es finitita como el trigo y blanquita y tienen que preparar unos cedazos con dos patas de mayor a menor pa teznirla… Esa arena se liga con el barro y donde hay un hoyo, que se llene el hoyo de barro con arena, como una mezcla y después se le tira arena teznida regá con la boca de la pala, y se coge un pisote, como ya no hay un cilindro… Antes había un cilindro especial para eso, en el 1936… como ya eso no lo hay… pisarlo con pisote de mano…” Me dijo que me quedara como tres semanas y que me pagaba lo que fuera, pero como yo estoy encargado de la finca del doctor Carlo… Yo tiro mis recesitas ahí y me defiendo con mis jueyitos, y le dije que había hombres viejos, y que con tres mañanas que yo viniera… Aquí esta Amílcar, que es un salinero que es joven, pero ha sido salinero toda su vida. Está Donato Hernández y está Santín Rodríguez, que son salineros viejos y más o menos saben como es, y ellos ya saben como se saca la arena buena, que no es esa de la orilla de la mar.

 

  1. R. A.: “¿Sabes cuando llegaron los Carrera y los Esmoris?”

 

  1. R. R.: “Cuando llegaron los americanos, eso fué cuando Esmoris y Carrera, que se trabajaba todo a mano. Ahora es con maquinaria, pero le digo, están perdidos los cristalizadores… Estuve ahí como tres semanas y trabajaron y se arreglaron las salinas del Estado, [la Fraternidad] que es lo que esta retratado en el librito [Breve historia de las salinas de Cabo Rojo, 1985]. Esa es la de 4 cuerdas y esa la arreglé yo, y estaba dando una sal divina, pero entonces tienen un muchacho allí de Boquerón, que no sabía de salinas, que era el mayordomo, se llamaba Jimmy, y murió… De acuerdo a ellos ese trabajo que yo hice era mucho gasto y decidieron taparla con piedra picá y como el americano no sabe tampoco, se lo aceptó. Yo le dije a Jimmy que ese trabajo no iba a dar resultados, pues esa piedra de cantera la sal se la come, se la hace polvo, y al cemento… Decidieron hacer lo que decidió la mayoría. Yo le dije que hacía como blá… El me dió $150 dólares por las tres mañanas… Trabajaron una semana bien como yo les dije, y no trabajaron mas, pues las dejaron dañar… Ahora lo que están sacando es una sal sucia y prieta. Si cogen mi consejo, los cristalizadores… hubiera costado dinero, pero los arreglaban… Hubiera quedado el piso duro y blanquito… Ahora, m’hijo… Ahora es una puercá’… El mismo trajo y puso una refinería pa’ refinar sal… A los 6 meses se cayó después que gastó miles de pesos… Ahí ahora tiene 9 tanques para lavar la sal que está sucia y tampoco le da resultado. Si echan 100 quintales, van a sacar 40 ó 50 porque la misma agua por salá que esté, al moverla, se deshace y ahí esta pasando. Son gastos innecesarios. Mire, ahora ganan a $3.35. Mientras tanto en aquellos tiempos …Bendito! Que trabajábamos día y noche pa’ 50 centavos. Ahora trabajan 8 horas y descansan, a $3.35. Están en las papas! Yo no quise. Lo mío era trabajar por ajuste. Como yo soy un hombre que me gusta trabajar… Como lo mío es trabajar a lo mas que yo pueda ganar, cuando me dijeron que las salinas, el americano se iba a quedar con ellas, iban a trabajar por día… $1.50 por hora, el americano empezó, hasta ahora que ya están a $3.35. Pero yo trabajo las salinas por ajuste. Y como los otros querían trabajar por día, yo me fuí. Entonces, en el 1968, abrieron ese trabajo de Valle Hermoso, me fuí a trabajar pa’ ya… Ahí fué que me agolpeé y me lastimé malamente en el 1969…”

 

Entrevistadores: Luis A, Ramírez y Ángel Ramírez Arroyo

Entrevistado: Fernando Álvarez, n. 1911—m. 2002

 

“Nunca aquí ha hablado nadie sobre un primero de mayo celebrado en Cabo Rojo, en donde el nombre de la esquina roja… Aquella esquina que se encuentra donde está La Campana… Frente a Rosario Márquez… Esta se bautiza con el nombre de esquina roja… El macaneo de la policía, se derrama la sangre, cogen gente presa, salen policías heridos y un paquete de nosotros… Participé en eso… En el 1934, en ese tiempo se estaba desarrollando una huelga general de los trabajadores de la caña… Julito Camacho, precisamente de las salinas dice, ‘Esta será la esquina roja de ahora en adelante.’ De ahí surge el nombre… Fue el 30 de abril de 1934, ya que había que ir a Jayuya el primero de mayo y lo celebramos el 30 de abril en Cabo Rojo… No pudimos ir a Jayuya por el revolú que pasó. Nadie habla de esto, y nos estamos muriendo; vamos a desaparecer y no se va a saber la historia. Esto sucedió con el grupo Vanguardia Socialista, el grupo que rompió con Santiago Iglesias. No aceptamos la coalición… Era como aceite y vinagre… No podía ser… Nosotros le pusimos Vanguardia Socialista porque todos los viejos del partido nos abandonan… Éramos solamente la juventud del Partido Socialista. Solamente hay tres viejos que vienen a nosotros, que son Neco Cofresí, Rogelio Bonilla, el que era maestro, y otro viejo socialista, Agustín Souchet… Con este rompimiento político, hubo bofetones entre los dos grupos… Yo con Benigno Sorrentini y otros con Ramón Chon Negrón…”

 

“Yo fuí uno de los que dirigí el movimiento obrero de las salinas… En aquel tiempo, yo pertenecía al Partido… Eso fué en el 1938… La organización del trabajo en el salitral, el saque de sal, todo lo relacionado con la sal. Allá para el 1935, eso era un desastre! Los socialistas dirigidos por Benigno Sorrentini construyeron esa unión. Esa unión pertenencia a la Federación Libre. Ellos eran los de las salinas del Estado, las más grandes que habían en Puerto Rico… Actualmente no hay nada allí… En aquel entonces to’ el mundo se dedicaba a la sal…Unos se dedicaban a la pesca, pero eran los mismos que trabajaban la sal, porque las salinas es un sitio que no se trabaja después de las 11 de la mañana… Había que trabajar de las 4 de la mañana a las 10 de la mañana. El sol no te dejaba trabajar… podías trabajar sembrando batata, calabazas… la sal te dejaba ciego… Ese trabajo es muy duro, para el que no es de allí. Es como ser un minero en Detroit y uno de Nueva York que trabaja en un hotel, se va a las minas a trabajar, se muere. En la primera huelga que hubo en el Corozo, trajeron trabajadores de caña para romper la huelga… Nosotros en esa ocasión optamos por una actitud de no ataque, “Dejémoslos que se metan…” Pués mire, a la media hora salieron pa’ fuera! Ellos mismos rompieron la huelga. ¡Ellos querían rompehuelgas y ellos no aguantaron! Y picadores de caña, que están impuestos a aguantar sol, y no pudieron aguantar”

 

“La Federación Libre estaba en decadencia y no hacia el trabajo y entonces nosotros que les pedíamos acción y no la había… Aquí en Cabo Rojo hicimos lo que se llamó una unión independiente Alianza de Trabajadores… En la unión los trabajadores de la sal estaban incluidos en la sección agrícola, porque ellos trabajaban en las salinas y cuando terminaba el día, en la tierra… Había cosechas de calabazas, de maíz y batata… Tan es así que Cabo Rojo en dos ferias en Puerto Rico tuvo la dicha de ganarse dos premios: uno con batata y otro con calabaza. Las calabazas más grandes en la primera feria de Ponce… Las calabazas y batatas más grandes se sembraron en la costa de Cabo Rojo, en el área del Combate, Corozo, Melón y Peñones, por toda la zona. Otra vez hubo una feria en Guayama por el 1917 y las calabazas de la costa eran las más grandes.”

 

“El saque de sal era un tiempo, y los obreros buscaban trabajo en otra cosa… Pescaban… En los meses de verano hay cuaje y para invierno no hay… Llueve mucho… La costa tuvo un tiempo en que hubo mucho monte en la producción de tea y de millo y maní… Mucho algodón.”

 

“El algodón… Puerto Rico tuvo una zona de Boquerón hasta Yauco, casi llegando a Ponce, que toda esa zona era de algodón en los tiempos de España… Imagínate cuantas fábricas de tela se podrían hacer allí… Ahora, ¿sabes como se acabo el algodón? Muy fácilmente… El sistema federal una vez declaró que el algodón tenía una enfermedad y declararon que no servía y mandaron a tumbar todo el algodón de Puerto Rico. Hasta aquella gente como en casa, y muchas casas, que tenían una mata en el patio, la mandaron a arrancar. Para ese tiempo el alcalde era Domingo Pérez [Domingo Pérez y Sotillo-1920]. Mandaron a arrancar hasta una mata que tuvieras en la casa, claro en aquel momento, nosotros no nos dábamos cuenta, y después empezamos a estudiar y nos dimos cuenta de cual era la estrategia. Había que vender el algodón a 5 chavos la caja del algodón americano y el de aquí no servía, porque había que introducir el del sur de Estados Unidos… Esto es un punto político.”

 

“Nosotros, a través de Alianza de Trabajadores, que surge como un movimiento de desempleados que había aquí en Cabo Rojo, de ahí surge este movimiento obrero… Fuimos por la costa, teníamos conexiones con Julito Camacho que era un líder tremendo por ahí, era querido por todo el mundo, y era una persona que sabía mucho… Un intelectual… Con poca escuela, pero había que hablar con el 5 minutos, que uno aprendía con el en 5 minutos, era como hablando como un catedrático de la universidad de Puerto Rico… A través de él nos decidimos… Ahora había que quitarle la unión a la Federación Libre… Había que piratearla… Piratear la unión, era duro para nosotros pero empezamos a bregar a ver  si no había que piratearla, pero… Los trabajadores pertenecían a la Federación Libre, pero nosotros al ver que no funcionaba el movimiento obrero decidimos quitársela… Tratamos de no quitársela, pero de unirnos… No existía Junta de Relaciones Obreras, ni de salario mínimo… Ahora se van a elecciones y uno de ellos gana, en ese tiempo había que hacerlo a la cañona… Reunimos los trabajadores y les preguntamos si ellos querían seguir con la Federación o querían una unión independiente… Estos decidieron irse con la Unión Independiente.”

 

“Colberg era el administrador… Las salinas eran de los Carrera y Esmoris… Ellos tienen almacenes en Mayagüez.  Ya los Colberg habían vendido hacia más de 20 años… Ya los Colberg no tenían mucho, había una finca de la mamá de Nelson Colberg… Entonces nosotros fundamos la unión dentro de la Alianza de Trabajadores… Nosotros no pertenecíamos a ningún sindicato en ese tiempo… Era independiente… Esto empezó a través de un movimiento de desempleados que hubo… Entonces retiramos la unión de la sal de la Federación Libre… Se hizo contrato nuevo, se nombró a Julio Camacho para  que la dirigiera hasta que hubo la huelga… Antes había habido conflicto con derrame de sangre, pero en la huelga grande hubo hasta policías heridos…”

“Allí se pagaba con Federación Libre y tó’ 50 centavos por 14 horas… Cuando formamos la unión se pagaban 65 centavos por día, por día… Que todavía en el 1937-38 se pagaban 65 centavos por día… En nuestro primer contrato pedimos 1.50, brincamos 75 centavos; ellos querían llegar a 80 o 90 centavos, pero lo logramos… Seguimos por dos años trabajando a ese precio [1936 al 38]… se vió que había que conseguir mas, y de ahí que vino la huelga… Demandamos $3 dólares por día…”

 

“Me acuerdo que Julito Camacho hizo unas salinas por la cuenta de él… Que hubo un pleito hasta con el gobierno porque ese terreno que cogió era del gobierno, y entonces, el empezó a trabajar tratando de hacer una salinas… pa’ ver si podía hacer una salina para competir con los Carrera, a ver si cambiaba la situación allí, pero ellos, pués los Carrera se quejaron y el gobierno vino y los desalojó… No sé si le dieron indemnización por el trabajo que hizo… Pero no me acuerdo el nombre que le puso a esa salina.”

 

“La huelga del 1938 de las salinas es consecuencia de la situación que había en Puerto Rico y muy especialmente en las salinas, que en aquel tiempo los trabajadores ganaban 50 centavos por día de trabajo… Ellos empezaban a las 4 de la mañana hasta las 10 de la mañana del saque de sal… Dentro de lo que se llama el tanque donde se cuaja la sal. Allí se esbarata la sal y se saca con carretilla. La carretilla es transportada a la orilla de la playa y se amontona… Parecían como pirámides, como las que hay en Egipto… En esa forma hacían los montones de sal los trabajadores [Esta practica comenzó en el siglo XVI]… El resto del día lo dedicaban a otros trabajos como volver a cerrar los tanques para que volviera a entrar más agua… El agua entraba a los tanques a través de unos molinos de viento que habían… Traían el agua hacia los tanques del mar… Y después eso no era mas que sol y viento, allí no se hacía mas trabajo… Los trabajadores llenaban sacos, rompían la sal, echaban en balsas, repartían más montones… Eso quiere decir que había distintos trabajos fuera de los tanques de sal para el resto del día…Debido a que los trataban mal y los bajos salarios, los trabajadores decidieron formar una unión para defenderse. Plantearon que se les tratara mejor, que se les aumentara el salario de 50 centavos a un dólar el día por 8 horas… Pero debido a la negativa de los patronos se fueron a la huelga. Esta huelga fue muy candente! Trajeron rompe huelgas, trajeron policías y fue tan fuerte que al estos tratar de romper la huelga, tanto los rompehuelgas como la policía, hubo un motín. En este motín hubieron obreros heridos, hubieron 2 policías también heridos… Hubieron también más de 50 arrestos y después de los 50 arrestos hubo un promedio de 27 acusados. Esta huelga fué dirigida por ellos mismos allí… Los mismos trabajadores dirigidos por un líder llamado Julito Camacho, que era el líder de la huelga, y otros líderes de la comunidad… Otros líderes de afuera y que cooperaban con ellos, eran Martiniano Ayala, Lucas Álvarez, Fernando Álvarez, Ovidio Marty, y muchos más… Estos ayudaban porque era necesario ayudar a estos trabajadores que necesitaban la ayuda… Le pusieron $5 mil dólares de fianza a cada obrero que arrestaron, y como eran mas de 50, cooperaron el licenciado Nelson Colberg por Cabo Rojo, el licenciado Báez García de Mayagüez, el licenciado Miguel Bahamonde de Ponce… participaron para prestarles fianzas a estos compañeros en esta lucha. Esto sucedió en el barrio Corozo, pero la lucha principal ocurrió en la esquina de los Vélez… En la curva… Ahí fue donde se formó el motín durante la huelga… Todos estos trabajadores vivían en el Corozo, después fué que desde la huelga, vinieron los trabajadores a coger parcelas y a vivir en las parcelas de Pole Ojea… Estas se repartieron en el 1942… Y la huelga fue del 1937 al 38. O sea, pasaron 5 años antes de las parcelas. La conquista de las parcelas, aunque tiene que ver en parte con la lucha de los trabajadores de las salinas, es parte de otra lucha… Es parte de la lucha desarrollada por los salineros… Si hoy hay conquistas se le debe a la lucha de los trabajadores de la sal en la costa. En esos momentos se inscribía el Partido Popular… Ellos correspondieron y había necesidad de hacer cambios en lo obrero y lo político en Puerto Rico… Todo lo que fuera cambio había que aceptarlo, aunque después había que combatir ese mismo cambio… Para aquel entonces, el cambio era bueno.”

 

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"Sal, Sangre y Sudor: Memorias Históricas de las Salinas de Cabo Rojo."

 

 

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